New Jersey, 1967

Aluche
1996
Acuarela sobre papel
17x25 cm
Un árbol, o una montaña,
y cualquier otra cosa por lo que cuenta,
existe para nosotros sólo por la luz que refleja. Eso es lo
que yo
interpreto, lo que pinto; la luz en continuo cambio, la realidad que
cambia
permanentemente.