Madrid, 1964

"...De hecho, Francisco Mora infunde un acusado dramatismo a sus pinturas, lo que implica que organiza sus cuadros en torno a pautas diferenciasdas de acción. Los pintores gestuales, de acción, no sólo liberan la potencia de una mano que se franquea con violencia, sino que precisamente por ello, sacrifican a esta voluntad expresiva cualquier interferencia estética, haciéndose esto más evidente en quienes la facilidad natural predispone al buen gusto y la buena técnica faculta para el logro de una belleza viable. Tal me parece el caso de Francisco Mora, que indudablemente posee una sensibilidad refinada y buenas maneras técnicas, pero que no desea sacrificarse por ellas. En esto le veo bien enraizado en la tradición española moderna, basada en la intempestiva voluntad de urgencia comunicativa, cuya perentoriedad revela una creencia, sólidamente asentada, acerca de que la cultura es siempre un medio y nunca un fin en sí..."
"Lo que más aprecio en la obra de Francisco Mora es precisamente su talante conflictivo, su inconformismo, cuya verdad parece estar garantizada, por de pronto, porque ni siquiera ahí ha adoptado ningún papel estereotipado de rebelde."
Francisco Calvo Serraller