Valencia, 1954

Roma
Óleo sobre lienzo
200x200 cm.
El Hortelano (José Alfonso Morera Ortíz) (Valencia, 1954). Pintor. Autodidacta. Cambia su nombre real por "El Hortelano", en 1964, a raíz de una larga convalecencia (de hepatitis y fiebres de Malta) que le mantienen en cama, más de un año y medio, dedicado a pintar y leer todo el día. Se traslada a Madrid en 1974, donde forma parte del núcleo pionero de la movida madrileña, junto con Ouka Lele, Ceesepe, Alberto García Alix, Pérez-Villalta, etc. Viajes por Europa. Primeras exposiciones. Publicaciones en revistas (Star, Ajoblanco, etc.). Ha realizado numerosas exposiciones individuales y de grupo, así como trabajos en video ("Koloroa", 26 minutos, color, Barcelona, 1980), obra gráfica, diseño textil, objetos, ediciones, conciertos ("El Dr. Livingston supongo", Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Santander, 1986. Con Ouka-Lele y Poch), colaboraciones con varias publicaciones culturales (La Luna, El País, Diario-16, Stern, etc.), un libro de pinturas y poesía ("Quiero ser miércoles, ed. Arnao, Madrid, 1986), un manifiesto pictórico ("El Manifiesto Emocionado", Ed. Mamagraf, Barcelona, 1986), portadas de dicos (Gabinete Caligari, Radio Futura, Poch), "La Estatua del Jardín Botánico" (Libro con Radio Futura), así como varias monografías y catálogos con su obra. En 1987 recibe la Beca de Artes Plásticas del Comité Conjunto Hispano-Norteamericano y se traslada a Nueva York, donde trabaja durante tres años.
En 1990, la Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes, de Roma, le concede la beca de pintura y reside un año en Italia. Viajes a Finlandia y Egipto. Actualmente vive y trabaja entre Madrid y Savitaipale (Finlandia). "Creo en una pintura que consagre la realidad. Una pintura tan fuerte como la emoción de la semilla del garbanzo. Imágenes que hinchen gloriosamente la realidad cotidiana, para formar cuadros-oraciones, que aceleren el brillo de los misterios de cada minuto. Creo en el hombre contemporáneo, expresado pobremente por los mass-media actuales. La alegría y el dolor del mundo, el pasmo del mundo. Una pintura, como fijador místico de los momentos normales de todos los días, el enigma de los minerales, los celos y el baile de los astros. La saliva, el azul ultramar, verde esmeralda y amarillo de cromo. Planeta nuestro, que nos regalas las cosechas y nos empapas con tus lluvias. Vivo para contarte y pintar tus animales, tus tormentas, tus paisajes, tus guerras y tus amores. Zonas secretas, para un nuevo arte secreto que forma cuadros de redención, en los que algo nuevo ocurre por primera vez en tu vida, si realmente lo deseas... Y la pintura susurrará. Y la pintura bendecirá el néctar y la sangre. Y la pintura vendrá emocionada. Viene emocionada. Hace calor en la calle..." (El Hortelano, "El manifiesto emocionado", fragmento).