La belleza existe: un acto, un color, un instante. La belleza nos envuelve: un
olor, una curva, una forma, una bolsa de plástico volando por los aires.
Simplemente hay que mirar, recoger su esencia, atender su llamada. Lo grotesco
se torna bello dependiendo de la mirada. Sobrevivimos rodeados de
belleza inapreciable. Inmortal. Todo pasa salvo ella, que espera, cautelosa, ser
descubierta. La belleza existe, no hay duda, pero aún no se han encontrado los
términos apropiados para definirla. Menos mal.
Mario Terol
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