Quien no se ha sentido embelesado por las exquisitas curvatura
de los tallos de hierba, la maravillosa inexorabilidad de la
hoja de cardo, la acre juventud de los capullos de hojas brotando;
a quien nunca ha cautivado la forma maciza de una raíz,
la fuerza inquebrantable de la corteza que ha estallado, la fina
flexibilidad del tallo del abedul, la gran serenidad de las
amplias masas de hojas, sintiéndose conmovido en lo más profundo
de su alma, nada sabe de la belleza de las formas.
August Endell, 1909
|

 |